Una pequeña novela trágica sobre las obsesiones, las relaciones madre-hija y el amor por la danza. Habla sobre TCA, decepciones y depresión. Empieza bien, aunque se estanca un poco y el final es totalmente inesperado, rocambolesco, muy su estilo.
¨Yo la habría llamado Aurore¨
¨Lo que ocurría es que su reflexión era independiente de las contingencias exteriores¨
¨Se reconocía en aquella imagen insensata de sí misma¨
¨No se me ha ocurrido nada más para impedir que continuase elucubrando¨
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