Una novela policiaca que cierra la trilogía, cerrando la mayoría de los misterios, pero se deja alguna que otra cosa sin resolver. Las descripciones geográficas y de las situaciones mitológicas siguen siendo magistrales. La construcción de personajes, en especial de la protagonista es muy compleja, la muestra humana.
El tema de las sectas lo aborda de una forma alucinante. Engancha, pero se entretiene mucho en detalles que no aportan y al final va muy de prisa para cerrar los casos, además resulta un poco repetitiva y predecible.
¨Regresamos a las viejas formulas cuando todas las demás fallan¨
¨Sangrar no duele, sangrar es plácida y dulce, como volverse aceite y derramarse¨
¨Sonrío, porque estaba bien, que algunas cosas fueran tan predecibles, tan maravillosamente predecibles¨
¨Tocar a alguien supone abrir un sendero que no existía y los senderos pueden recorrerse en ambas direcciones¨
¨Pero aquí el agua no tenía madre, no sabía a donde ir y se derramaba por las calles como sangre invertida¨

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