Una novela policíaca llena de misterio y realismo mágico que conecta perfectamente con la entrega anterior. Las descripciones de los paisajes son extraordinarias, las protagonistas han evolucionado y hay vueltas en la trama muy inesperadas que sorprenden. Aunque resulta un poco repetitiva, se extiende en explicaciones innecesarias y el final resulta un poco atropellado.
Una pena que caiga en el falso masculino genérico, por momentos parece un panfleto a favor de la maternidad, una crítica a posponerla y alaba la competencia entre mujeres por la atención masculina. Luego si que cuestiona la felicidad prometida al ser madre, pero muy brevemente. Lo de decir que un asesino no es un hombre sino un espécimen del sexo masculino es contradictorio y sin sentido. Los síntomas de infarto que describe en una mujer son equivocados, esos son los presentados en los varones. Entretenida y adictiva pero menos interesante que la primera.
¨¿Son fantasmas o proyecciones de la mente del investigador?¨
¨No hay que creer que existen, no hay que decir que no existen¨
¨¿Dónde estaba la felicidad prometida en los libros de maternidad?¨
¨Debes salir como has entrado, y si le das la espalda nunca debes volverte a mirar¨
¨La niña que dormía para no ser devorada¨
¨No hay miedo como el que ya se ha probado, del que se conoce el sabor, el olor y el tacto¨

Comments
Post a Comment