Un libro muy necesario que utilizando un lenguaje sencillo ayuda a entender la violencia sexual desde la perspectiva de los perpetradores y desacredita los mitos que rodean estos temas, que todavía hoy se consideran un problema de las mujeres, no de la sociedad. Mediante un enfoque más experimental y basado en testimonios reales, aborda temas como la violencia sexual, la legislación vigente, el consentimiento, la mirada androcéntrica y la perspectiva del feminismo radical ante todo ello.
Uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos al hablar sobre estos temas son ignorar las implicaciones y negar el debate respectivo, así como estrategias empleadas como negación, minimización, culpabilización de las victimas, sexualización o equiparación entre agresor y victima. Las mujeres no somos una minoría subversiva, somos más de la mitad de la población.
Vivimos en una situación de aparente igualdad, pero a la vez en una constante hostilidad y menosprecio a las mujeres, en un mundo dominado por la mirada androcéntrica, donde ellos colman los puestos de poder, basado en un imaginario desigual, jerárquico con muchos intereses que responden a condiciones sociales, económicas y culturales. Propone recursos audiovisuales en cada capitulo y referentas feministas para seguir investigando y aprendiendo.
"Las diferencias de poder perpetúan las violencias dentro de un sistema desequilibrado"
"Los límites con más difíciles de poner y de mantener desde posiciones de desigualdad"
"La apropiación del cuerpo femenino surge desde la percepción de desprotección del mismo"
"Tenemos que dejar de diferenciar a los hombres de bien de los agresores sexuales porque sabemos que pueden ser la misma persona"
"Cuando un acusado sale absuelto es porque el sistema es altamente garantista y la falta de pruebas no permite probar la acusación, no porque sea una denuncia falsa"
"El falso empoderamiento es una de las mejores estrategias para crear mujeres como producto de consumo"
"Para que no nos sigan violentando es imprescindible no caer en la falacia de pensar que nuestros derechos están garantizados"
"Se nos sigue educando en competir por la atención y protección de los hombres, porque al patriarcado le interesa nuestra rivalidad para sostenerse"
"Los hombres no están acostumbrados a que se les señale o desapruebe sus conductas de forma generalizada. Hay mujeres cuyos derechos han sido tan vulnerados, que ni saben que los tienen"
"Está bien que los hombres tengan miedo a las consecuencias de sus actos"

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