Un relato cotidiano contado en forma de diario, sobre las visitas de la autora al hipermercado. Es entretenido y sencillo de seguir, reflexiona sobre situaciones casuales con humor y frases memorables. Habla sobre el consumismo, la soledad, de como en la literatura no se suele hablar de estos espacios, por ser considerados femeninos, tradicionalmente invisibles y por lo tanto una prolongación del universo domestico de las mujeres. Cae un poco en el falso masculino genérico aunque puede ser error de traducción y también cuando habla de una embarazada dice persona en lugar de mujer, innecesario. Cuestiona la explotación, los roles de género, el neoliberalismo capitalista actual.
¨Son los estantes del sueño y del deseo, de la esperanza¨
¨En el mundo del hipermercado y de la economía liberal, querer a los niños es comprarles lo máximo posible¨
¨Hacer la compra entre dos por primera vez sella las primicias de una vida en común¨
¨Cada vez más convencida de que la docilidad de los consumidores no tiene límites¨
¨Se trataba de algo así como una promoción existencial¨
¨Porque ver para escribir es ver de otra manera¨

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