Un análisis minucioso sobre la privacidad y la división del espacio público. Mediante datos y evidencias contrastadas refleja los sesgos aún existentes en nuestra sociedad moderna autoproclamada igualitaria. No es ningún misterio que el espacio público sigue dominado por los varones, que ellos no se involucran en el espacio domestico y que este se considera inferior o de nula importancia. Las mujeres nos hemos incorporado al mercado laboral pero no contamos con la corresponsabilidad de ellos, lo cual nos termina generando una doble o triple jornada.
Trabajar no nos ha dado la libertad, pero al menos nos permite hacer cosas, aunque nos siguen machacando con que somos lo peor del mundo natural y se nos penaliza por ello, hagamos o no hagamos cualquier cosa. Nosotras hemos sido socializadas para cuidar, para no reclamar derechos y para considerar el dinero como algo negativo, es hora de cambiarlo todo. Es un poco pesado de leer debido a tantos datos y referencias pero es valioso conocer esta información para generar propuestas que nos ayuden a avanzar hacia una igualdad real, no solo formal como la actual en países avanzados. Una pena que confunda los conceptos de sex0 y género en algunos momentos.
¨Las mujeres definían su vida privada como un conjunto de practicas afectivas y materiales, orientadas al cuidado y la atención de otros¨
¨La ausencia de privacidad dificulta poderosamente la construcción de la individualidad¨
¨El sistema patriarcal solo puede funcionar gracias a la cooperación de las mujeres¨
¨El dinero representa en nuestra cultura el poder, el elemento de distinción en el espacio publico¨
¨Ellas no se atribuyen derechos aunque, paralelamente, velen por los derechos de los demás¨
¨Conquistar la privacidad es una de las vías para participar de unas relaciones de equidad dentro de unos espacios sin fronteras¨

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